Éste es el Blog del Club Deportivo Kidokan de Sevilla, dedicado a recoger el trabajo y actividades de los miembros de la Escuela Kidokan de Karate dirigida por

Profesores del Club

JUAN ANTONIO GARCÍA RUIZ
C.N. 4º Dan-Técnico Deportivo Nivel II
www.karatekidokan.com
JOSÉ MANUEL DOMÍNGUEZ GARCÍA
C.N. 2º Dan-Técnico Deportivo Nivel I
www.karatejosemanuel.com
ANTONIO CAMACHO ARCAS
C.N. 2º Dan - Técnico Deportivo Nivel I
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jueves, 26 de septiembre de 2013

Cinco cosas que te enseña la Vida

1- La pregunta más importante


Durante mi segundo semestre en la escuela nuestro profesor nos dio un examen sorpresa. Yo era un estudiante consciente y leí rápidamente todas las preguntas, hasta que leí la ultima: ¿Cuál es el nombre de la mujer que limpia la escuela?. Seguramente esto era algún tipo de broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Ella era alta, cabello oscuro, como de cincuenta años, pero, ¿cómo iba yo a saber su nombre?. Entregue mi examen, dejando la ultima pregunta
en blanco.
Antes de que terminara la clase, alguien le pregunto al profesor si la ultima pregunta contaría para la nota del examen. Absolutamente, dijo el profesor. En sus carreras ustedes conocerán muchas personas. Todas son importantes. Ellos merecen su atención y cuidado, aunque solo les sonrían y digan:!Hola! Yo nunca olvidé esa lección.
También aprendí que su nombre era Elena.

TODOS SOMOS IMPORTANTES




2-2.- Auxilio en la lluvia


Una noche, a las 11:30 p.m., una mujer de edad avanzada estaba parada en el acotamiento de una autopista, tratando de soportar una fuerte tormenta. Su coche se había descompuesto y ella
necesitaba desesperadamente que la llevaran. Toda mojada, ella decidió detener el próximo coche. Un joven se detuvo a ayudarla, a pesar de la fuerte lluvia El joven la llevo a un lugar seguro, la ayudo a obtener asistencia y la puso en un taxi. Ella parecía estar bastante apurada. Ella anoto la dirección del
joven, le agradeció y se fue.
Siete días pasaron, cuando tocaron la puerta de su casa. Para su sorpresa, un Televisor pantalla gigante a color le fue entregado por correo a su casa.
Tenia una nota especial adjunta al paquete. Esta decía: Muchísimas Gracias por ayudarme en la autopista la otra noche. La lluvia anego no solo mi ropa sino mi espíritu. Entonces apareció usted. Gracias a usted, pude llegar al lado de la cama de mi marido gonizante, justo antes de que muriera. Dios lo
bendiga por ayudarme y por servir a otros desinteresadamente. Sinceramente: La Señora Fernández 

NO ESPERES NADA A CAMBIO Y LO RECIBIRÁS.




3- Siempre recuerda aquellos a quienes sirves.


En los días en que un helado costaba mucho menos, un niño de 10 años entro en un establecimiento y sé sentó en una mesa. La mesera puso un vaso de agua en frente a él. ¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con cacahuates? Pregunto el niño. Cincuenta centavos, respondió la mesera. El niño saco su mano de su bolsillo y examino un número de monedas.
¿Cuánto cuesta un helado solo?, Volvió a preguntar.
Algunas personas estaban esperando por una mesa y la mesera ya estaba un poco impaciente. Treinta y cinco centavos dijo ella bruscamente. El niño volvió a contar las monedas.
Quiero el helado solo dijo el niño. La mesera le trajo el helado, y puso la cuenta en la mesa y se fue. El niño termino él helado, pago en la caja y se fue. Cuando la mesera volvió, ella empezó a limpiar la mesa y entonces le costo tragar saliva con lo que vio. Allí, puesto ordenadamente junto al plato vació, había veinticinco centavos... su propina.

JAMÁS JUZGUES A ALGUIEN ANTES DE TIEMPO.




4.- Los obstáculos en nuestro camino.


Hace mucho tiempo, un rey coloco una gran roca obstaculizando un
camino. Entonces se escondió y miro para ver si alguien quitaba la tremenda roca. Algunos de los comerciantes más adinerados del rey y cortesanos vinieron y simplemente le dieron una vuelta. Muchos culparon al rey ruidosamente de no mantener los caminos despejados, pero ninguno hizo algo para sacar la piedra grande del camino.
Entonces un campesino vino, y llevaba una carga de verduras. Al aproximarse a la roca, el campesino puso su carga en el piso y trato de mover la roca a un lado
del camino. Después de empujar y atigarse mucho, lo logro. Mientras recogía su carga de vegetales, el noto una cartera en el piso, justo donde había estado la roca. La cartera contenía muchas monedas de oro y una nota del mismo rey indicando que el oro era para la persona que removiera la piedra del camino. Él campesino aprendió lo que los otros nunca entendieron.
Cada obstáculo presenta una portunidad para mejorar la condición de uno.

SI ALGUNA VEZ CAES, LEVÁNTATE Y SIGUE ADELANTE




5.- Donando sangre.


Hace muchos Años, cuando trabajaba como voluntario en un Hospital de Stanford, conocí a una niñita llamada Liz quien sufría de una extraña enfermedad. Su única oportunidad de recuperarse aparentemente era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado anticuerpos necesarios para combatir la enfermedad. El doctor explico la situación al hermano de la niña, y le pregunto si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana. Yo lo vi dudar por solo un mento antes de tomar un gran suspiro y decir: Si , lo haré, si eso salva a Liz.
Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente mientras nosotros lo asistíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña.
Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. Él miro al doctor y le pregunto con voz temblorosa ¿A qué hora empezare a morirme?
Siendo solo un niño, no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana.
Y aún así se la daba.


DA TODO POR QUIEN AMES
AMA COMO NUNCA HAS QUERIDO.
NO DESPRECIES LA AMISTAD DE TUS AMIGOS
VIVE LOS DÍAS CON FE, AMOR Y PAZ
TRABAJA COMO SI NO NECESITARAS EL DINERO.
Y BAILA COMO SI NADIE TE VIERA
ACTITUD, DESPUÉS DE TODO, ES TODO.



Gracias a
José Navarro Parra


Cuento: Mente de Principiante por Antonio Ávila

PRESENTACIÓN



Antonio Avila tiene a estas alturas la Sabiduría, que es un don de acción que procede de la experiencia, y el Conocimiento, que es un don del pensamiento que procede de la reflexión y el estudio. Al modo de los “Kavi” de la India clásica, desvela la luz superior del conocimiento con una intuición propia y viste las verdades eternas captadas por él en esta ocasión con forma de cuento.

S. Palomo. Divulgador de Tai Chi.


Existe un bosque, no muy lejos de donde nos encontramos, en el que habitaba, no hace mucho tiempo, un Maestro Camaleón. Su avanzada edad había cimentado en él lo que consideraba una técnica perfecta. Al fin y al cabo, le había permitido sobrevivir y por ello recibir la consideración de sus congéneres. Con posiciones y desplazamientos lentos, se adaptaba a las formas de cada entorno, haciendo que su figura fuese casi imposible de distinguir aún cuando se movía. Podía conseguir en su piel tonos que lo hacían confundirse con una rama, un trozo de corteza o en una verde hoja entre otras. Desde su aparente inmovilidad podía generar un movimiento explosivo que lanzaba su veloz lengua hacia su objetivo con cierta precisión. Sus ojos captaban todo lo que ocurría a su alrededor sin que su atención quedase atrapada por nada en particular. Su espíritu estaba en constante alerta, aunque confiado en su técnica y en la experiencia de los años, a menudo desataba sus pensamientos llenando el vacío de su mente.

Estas habilidades eran envidiadas y admiradas por otros muchos animales, y desde su invisibilidad podía oír con frecuencia los elogios que le dedicaban. Esto era muy de su agrado pues pensaba que era una pequeña recompensa por su esfuerzo en mantenerse activo, y convertir la tarea de sobrevivir en un Arte.

Solitario, deambulaba como un fantasma por los árboles, ocultándose a sus enemigos y utilizando sus habilidades para cazar. A veces se paraba a observar la técnica de otros camaleones y encontraba en ella tantos fallos que se sorprendía que no pasaran hambre e incluso de que no estuviesen ya muertos.

Hacia ya algún tiempo que empezó a acompañarle un joven camaleón, que admirado por sus cualidades y en su afán por superarse, se había convertido en su pupilo. Ambos solían compartir un mismo árbol y así el Maestro Camaleón, podía ser observado con atención por el aprendiz.

Cierto día, desde la atalaya de una rama, distinguieron entre unos arbustos, la entrada a una extraña madriguera. El joven camaleón, lleno de curiosidad y con la seguridad que nace del inconsciente ímpetu juvenil, descendió del árbol y se dispuso a averiguar que animal la habitaba. El Maestro Camaleón se quedó observando desde la rama como si parte de ella se tratara.

Al cabo de un buen rato el joven camaleón regresó y le dijo a su maestro: ¡La madriguera está ocupada por un camaleón! Al verlo, me quedé petrificado por la sorpresa. A pesar de no tener muchos años, noté que dominaba la técnica de la absoluta inmovilidad, parecía no tener vida. Desde esa posición sentí como me observaba buscando mis puntos fuertes y débiles, tratando de analizarme al instante. Sin duda es un joven maestro a la búsqueda de un constante mejoramiento.

El Maestro Camaleón, algo incrédulo, y dudando del buen criterio de su pupilo, decidió comprobar por si mismo la valía del joven maestro. Seguro de su habilidad mimética y de sus años acumulados de experiencia, decidió al principio demostrar que podría llegar a observarlo sin que él percibiese su presencia. Convertido en una piedra grisácea, permaneció durante horas a la espera de que se mostrase. Comenzaba a atardecer. Pronto oscurecería y el suelo no era un terreno propicio para que le sorprendiera la noche, por lo que decidió no dar por perdido el esfuerzo invertido y saciar su curiosidad asomándose a la entrada. Con una desesperante lentitud, poco a poco se fue acercando. Su piel cambiaba gradualmente del color de la pizarra al ocre arcilloso y de este al verde de la hierba fresca. Al fin llegó a la entrada de la singular madriguera, y observó que no estaba excavada en la tierra como otras que había visto, sino que era mas bien un pasadizo entre los arbustos, y justo en el centro del mismo, en una total inmovilidad, su experimentada visión distinguió a otro camaleón que le miraba directamente con uno de sus ojos. Su instinto no le reconoció como un peligro y el Maestro Camaleón, divertido por la ingenuidad de su congénere pensó:

Este novato no vivirá mucho más con esta técnica. ¡Cómo se le ocurre estar tanto tiempo en el suelo y no acogerse a la seguridad de los árboles! Sin duda, la inexperiencia de mi pupilo ha dejado volar su imaginación, pues además de no ser joven, este camaleón tiene aún muchos fallos en su camuflaje. No me extraña que no se atreva a moverse. Además, aunque quisiera hacerlo seguro que lo hará de forma torpe e insegura, por lo gorda que tiene la panza. Quizás se cebó en un hormiguero. Su espíritu está claramente distraído, su mente lo absorbe en pensamientos y consideraciones que anulan su capacidad de reacción. En este momento podría ser devorado por una serpiente o por un zorro. Debería esforzarse mas en mejorar y no conformarse con su extraña y deficiente técnica, aunque al parecer, la haya dado algún resultado hasta ahora.

Pensando esto se dio la vuelta apresuradamente para volver a la protección de las alturas, y el novato camaleón hizo exactamente el mismo gesto al otro lado del trozo de espejo que estaba apoyado en los arbustos.

Antonio Avila – Septiembre 2003


Leyenda del Samurai y el Pescador por Richard Kim


Durante la ocupación Satsuma de Okinawa, un Samurai japonés que le había prestado dinero a un pescador, hizo un viaje para recolectarlo a la provincia Itoman, donde vivía el pescador. No siéndole posible pagar, el pobre pescador huyo y trató de esconderse del Samurai, que era famoso por ser corto de genio. El Samurai fue a su hogar y al no encontrarlo ahí, lo buscó por todo el pueblo. A medida que se daba cuenta que no lo encontraba se volvió furioso. Finalmente, al atardecer, lo encontró bajo un barranco que lo protegía de la vista. En su enojo, desenvainó su espada y dijo: "Qué tienes para decirme", le grito. 

El pescador replicó, "Antes de que me mate, me gustaría decir algo. Humildemente le pido esa posibilidad." El Samurai dijo, "Ingrato! Te presto dinero cuando lo necesitas y te doy un año para pagarme y me retribuyes de esta manera. Habla antes de que cambie de parecer."

"Lo siento", dijo el pescador. " Lo que quería decir era ésto. Acabo de comenzar el aprendizaje del arte de la mano vacía y la primera cosa que he aprendido es el precepto: 'Si alzas tu mano, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza, restringe tu mano."

El Samurai quedó anonadado al escuchar esto de los labios de un simple pescador. Envainó su espada y dijo: "Bueno, tienes razón. Pero acuérdate de esto, volveré en un año a partir de hoy, y será mejor que tengas el dinero." Y se fue.

Había anochecido cuando el Samurai llegó a su casa y, como era costumbre, estaba a punto de anunciar su regreso, se vio sorprendido por un haz de luz que provenía de su pieza, a través de la puerta entreabierta.

Afinó su ojo y pudo ver a su esposa tendida durmiendo y el contorno impreciso de alguien que dormía a su lado. Muy soprendido y explotando de ira se dio cuenta de que era un samurai!
Sacó su espada y sigilosamente se acercó a la puerta de su pieza. Levantó su espada preparándose para atacar a través de la puerta, cuando se acordó de las palabras del pescador: "Si tu mano se alza, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza restringe tu mano."

Volvió a la entrada y dijo en voz alta. "He vuelto". Su esposa se levantó, abriendo la puerta salió junto con la madre del Samurai para saludarlo. La madre vestida con ropas de él. Se había puesto ropas de Samurai para ahuyentar intrusos durante su ausencia.

El año pasó rápidamente y el día del cobro llegó. El Samurai hizo nuevamente el largo viaje. El pescador lo estaba esperando. Apenas vio al Samurai, este salió corriendo y le dijo: "He tenido un buen año. Aquí está lo que le debo y además los intereses. No sé cómo darle las gracias!"

El Samurai puso su mano sobre el hombro del pescador y dijo: "Quédate con tu dinero. No me debes nada. Soy yo el endeudado."

Por Richard Kim.
"The Weaponless Warriors", 1974.
Ohara Publications, USA.


El Dojo por José Navarro

Cuando alguien entra en un Dojo y observa una sesión ¿qué ve?. ¿Acaso a un grupo de personas preocupadas solamente por conservar su forma física, o de vencer a sus compañeros para satisfacer ciertos deseos primarios sobre, quien es él más fuerte?. ¿O ve un grupo de personas con un objetivo común de progreso, donde la seriedad y el silencio invaden la zona de entrenamiento y donde cada gesto o técnica es realizado con gran atención y dominio físico?. ¿ O un lugar donde la educación y el respeto son valores que no caducan y permanecen frescos?.
En el Dojo cada mínimo detalle es considerado y resaltado. El sentarse correctamente; el saludo antes y después de pasar o salir del tatami; como están ordenadas las filas para la practica. Todo esto forma parte de un proceso educativo, de un proceso de refinamiento que lleva al practicante a un nivel elevado como karateka o lo que debe ser lo mismo como persona.
Si alguien percibe al entrar en nuestro Dojo esta atmósfera, yo estaría especialmente satisfecho. Pero esta tarea educativa no se consigue en un día, sino que es una tarea de mucho tiempo. Tiempo y esfuerzo para que se entienda que el progreso personal es más importante que el vencer o no vencer a un supuesto enemigo, que sentarse y escuchar lo que se plantea, es tan importante como la habilidad de conseguir que nuestras piernas alcancen una gran altura al levantarla. En resumen, el Dojo debe ser un lugar de encuentro para compartir y adquirir conocimiento, un lugar donde lo que se dice es tan importante, si no más, como lo que se hace.
A pesar del tiempo y del esfuerzo que invertimos en esta tarea de refinamiento, se que merece la pena. Veo como personas de diferentes clases sociales, de diferente nivel cultural e ideológico, personas de diferentes razas que se encuentran y se unen en la practica y que, colaboran para progresar mutuamente. Y cuando veo como los niños se cuidan unos a otros evitando dañarse en los ejercicios en parejas y, como esos niños crecen y sirven de ejemplo con su actitud, a los que vienen detrás. Entonces se que el Dojo se ha construido. Por desgracia existen pocos lugares en nuestra sociedad donde se reúnan las personas para beneficiarse de este ambiente.
Sentirse vinculado a un Dojo es haber comprendido que lo que allí se estudia y se practica es la herencia de nuestros antecesores en Karate, por eso debemos cuidar que el concepto de Dojo permanezca vivo de generación en generación. 
Pero el concepto de Dojo debe también traspasar las cuatro paredes y constituirse allí, donde existan personas inquietas y preocupadas por transmitir ideales de alto nivel. De hecho, antiguamente no existían lugares específicos para entrenarse, sino que cualquier lugar era bendecido con la energía de la practica y convertido rápidamente en un santuario para el conocimiento.